Sigo bajo la influencia cervantina. No lo puedo aguantar por más tiempo. Necesito desescamarme. Mira que me gustaba. Y ahora no lo pruebo. Estoy harto de los epiteteros de su genialidad. ¿Y si todo es mentira? No es más que un libro de ficción, para pasar el rato. Para pasarlo muy bien. Para disfrutar de lo lindo. Pero ahora no disfruto. La culpa la tienen los motejadores que cobran a dólar el adjetivo meliorativo.

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